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¿Qué es Pentecostes?

Una breve reseña...

Es la festividad universal de la iglesia, mediante la cual se conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, a los cincuenta días después de la Resurrección de Jesús

Vigilias de Pentecostes

Entre las muchas actividades que se preparan para esta fiesta, se encuentran las Vigilias de Pentecostes, preparadas por cada comunidad pueden llegar a ser experiencias profundas y significativas para quienes participan en ellas. Vigilia, significa "Noche en vela" porque se desarrolla de noche, es un acto litúrgico, es una importante celebración de un grupo o una comunidad que vigila y reflexiona en oración mientras el resto de la gente duerme. En ella se comparten a la luz de la Palabra de Dios, experiencias, testimonios y vivencias. Todo en un ambiente de acogida y respeto

Origen de la Fiesta

Los judíos celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas, 50 días después de la pascua. De ahí viene el nombre de Pentecostés. Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés. Y hoy por la venida del Espíritu Santo. Explicación de la venida del Espíritu Santo. Después de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar.



Repentinamente, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos. Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas. Todos ellos, desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las enseñanzas de Jesús. El Espíritu Santo les dio fuerzas para la gran misión que tenían que cumplir. Llevar la palabra de Jesús a todas las naciones y bautizar a todos los hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es este día cuando comenzó a existir la Iglesia como tal.

Que nos entrega el Espiritu Santo

Los dones del Espíritu Santo son los que: Nos elevan y asimilan a Dios en nuestro ser y en nuestro obrar Nos permite conocerlo y amarlo Hace que nos abramos a las divinas personas y que se queden en nosotros La vida del cristiano es una existencia espiritual, una vida animada y guiada por el Espíritu hacia la santidad o perfección de la caridad. Gracias al Espíritu Santo y guiado por Él, el cristiano tiene la fuerza necesaria para luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de Dios (Cf Gal 5,13-18; Rom 8, 5-17).

El segundo domingo más importante del año

Hay que insistir que, la fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tenemos la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo. Invoquemos, una vez más al Espíritu Santo para que nos regale sus dones y su fuerza y sobre todo nos haga fieles testigos de Jesucristo nuestro Señor.

Dones del Espíritu Santo

Reseña

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Vida en el Espíritu

Catequesis Papa Francisco

Ver con los ojos de Dios es la sabiduría que el Espíritu Santo hace en nosotros en la intimidad con Dios, Francisco en la catequesis (Espíritu de Sabiduría) - Entender las cosas como las entiende Dios, es efecto del don de inteligencia que infunde en nosotros el Espíritu, explica Francisco (Espíritu de Entendimiento) - A través del don de consejo, es Dios mismo, con su Espíritu, quien ilumina nuestro corazón, explica Francisco (Espíritu de Consejo) - Muchos dan testimonio de fe aún a costa de la vida, gracias al don de Fortaleza que infunde el Espíritu, expresó Francisco (Espíritu de Fortaleza)

El Espíritu Santo, fuente de comunión

Catequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles 29 de julio de 1998 1. Los Hechos de los Apóstoles nos muestran a la primera comunidad cristiana unida por un fuerte vínculo de comunión fraterna: «Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno» (Hch 2, 44-45). No cabe duda de que el Espíritu Santo está en el origen de esta manifestación de amor. Su efusión en Pentecostés pone las bases de la nueva Jerusalén, la ciudad construida sobre el amor, completamente opuesta a la vieja Babel. Según el texto del capítulo 11 del Génesis, los constructores de Babel habían decidido edificar una ciudad con una gran torre, cuya cima llegara hasta el cielo. El autor sagrado ve en ese proyecto un orgullo insensato, que lleva a la división, a la discordia y a la incomunicabilidad. Por el contrario, en Pentecostés los discípulos de Jesús no quieren escalar orgullosamente el cielo, sino que se abren humildemente al Don que desciende de lo alto. Si en Babel todos hablan la misma lengua, pero terminan por no entenderse, en Pentecostés se hablan lenguas diversas, y, sin embargo todos se entienden muy bien. Este es un milagro del Espíritu Santo.

La operación propia y específica

2. del Espíritu Santo ya en el seno de la santísima Trinidad es la comunión. «Puede decirse que en el Espíritu Santo la vida íntima de Dios uno y trino se hace enteramente don, intercambio del amor reciproco entre las Personas divinas, y que por el Espíritu Santo Dios "existe" como don. El Espíritu Santo es, pues, la expresión personal de esta donación, de este ser-amor» (Dominum et vivificantem, 10). La tercera Persona -leemos en san Agustín- es «la suma caridad que une a ambas Personas» (De Trin. 7, 3, 6). En efecto, el Padre engendra al Hijo, amándolo; el Hijo es engendrado por el Padre, dejándose amar y recibiendo de él la capacidad de amar; el Espíritu Santo es el amor que el Padre da con total gratuidad, y que el Hijo acoge con plena gratitud y lo da nuevamente al Padre. El Espíritu es también el amor y el don personal que encierra todo don creado: la vida, la gracia y la gloria. El misterio de esta comunión resplandece en la Iglesia, el cuerpo místico de Cristo, animado por el Espíritu Santo. El mismo Espíritu nos hace «uno en Cristo Jesús» (Ga 3, 28), y así nos inserta en la misma unidad que une al Hijo con el Padre. Quedamos admirados ante esta intensa e íntima comunión entre Dios y nosotros.

El libro de los Hechos

3. de los Apóstoles presenta algunas situaciones significativas que nos permiten comprender de que modo el Espíritu ayuda a la Iglesia a vivir concretamente la comunión, permitiéndole superar los problemas que va encontrando. Cuando algunas personas que no pertenecían al pueblo de Israel entraron por primera vez en la comunidad cristiana, se vivió un momento dramático. La unidad de la Iglesia se puso a prueba. Pero el Espíritu descendió sobre la casa del primer pagano convertido el centurión Cornelio. Renovó el milagro de Pentecostés y realizó un signo en favor de la unidad entre los judíos y los gentiles (cf. Hch 10-11). Podemos decir que este es el camino directo para edificar la comunión: el Espíritu interviene con toda la fuerza de su gracia y crea una situación nueva, completamente imprevisible. Pero a menudo el Espíritu Santo actúa sirviéndose de mediaciones humanas. Según la narración de los Hechos de los Apóstoles, así sucedió cuando surgió una discusión dentro de la comunidad de Jerusalén con respecto a la asistencia diaria a las viudas (cf. Hch 6, l ss). La unidad se restableció gracias a la intervención de los Apóstoles, que pidieron a la comunidad que eligiera a siete hombres «llenos de Espíritu» (Hch 6, 3; cf. 6, 5), e instituyeron este grupo de siete para servir a las mesas. También la comunidad de Antioquía, constituida por cristianos provenientes del judaísmo y del paganismo, atravesó un momento crítico. Algunos cristianos judaizantes pretendían que los paganos se hicieran circuncidar y observaran la ley de Moisés. Entonces -escribe san Lucas- «se reunieron los Apóstoles y presbíteros para tratar este asunto» (Hch 15, 6) y, después de «una larga discusión», llegaron a un acuerdo, formulado con la solemne expresión: «Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros...» (Hch 15, 28). Aquí se ve claramente como el Espíritu actúa a través de la mediación de los «ministerios» de la Iglesia. Entre los dos grandes caminos del Espíritu, el directo, de carácter más imprevisible y carismático, y el mediato, de carácter más permanente e institucional, no puede haber oposición real. Ambos provienen del mismo Espíritu. En los casos en que la debilidad humana encuentre motivos de tensión y conflicto, es preciso atenerse al discernimiento de la autoridad, a la que el Espíritu Santo asiste con esta finalidad (cf. 1 Co 14, 37).

El segundo domingo más importante del año

4. También es «gracia del Espíritu Santo» (Unitatis redintegratio, 4) la aspiración a la unidad plena de los cristianos. A este propósito, no hay que olvidar nunca que el Espíritu Santo es el primer don común a los cristianos divididos. Como «principio de la unidad de la Iglesia» (ib., 2), nos impulsa a reconstruirla mediante la conversión del corazón, la oración común, el conocimiento recíproco, la formación ecuménica, el dialogo teológico y la cooperación en los diversos ámbitos del servicio social inspirado por la caridad. Cristo dio su vida para que todos sus discípulos sean uno (cf. Jn 17, 11). La celebración del jubileo del tercer milenio deberá representar una nueva etapa de superación de las divisiones del segundo milenio. Y puesto que la unidad es don del Paráclito, nos consuela recordar que, precisamente sobre la doctrina acerca del Espíritu Santo, se han dado pasos significativos hacia la unidad entre las diferentes Iglesias, sobre todo entre la Iglesia católica y las ortodoxas. En particular, sobre el problema específico del Filioque, que concierne a la relación entre el Espíritu Santo y el Verbo en su procedencia del Padre, se puede afirmar que la diversidad entre los latinos y los orientales no afecta a la identidad de la fe «en la realidad del mismo misterio confesado», sino a su expresión, constituyendo una «legítima complementariedad» que no pone en tela de juicio la comunión en la única fe, sino que mas bien puede enriquecerla (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 248; carta apostólica Orientale lumen, 2 de mayo de 1995, n. 5; nota del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, Las tradiciones griega y latina con respecto a la procesión del Espíritu Santo: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 12 de enero de 1996, p. 9). 5. Por último, es necesario que en el próximo jubileo crezca la caridad fraterna también dentro de la Iglesia católica. El amor efectivo que debe reinar en toda comunidad, «especialmente hacia nuestros hermanos en la fe» (Ga 6, 10), exige que cada componente eclesial, cada comunidad parroquial y diocesana, y cada grupo, asociación y movimiento, se esfuerce por hacer un serio examen de conciencia que disponga los corazones a acoger la acción unificadora del Espíritu Santo. Son siempre actuales estas palabras de san Bernardo: «Todos tenemos necesidad unos de otros: el bien espiritual que yo no tengo y no poseo, lo recibo de los demás (...). Y toda nuestra diversidad, que manifiesta la riqueza de los dones de Dios, subsistirá en la única casa del Padre, que tiene muchas moradas. Ahora hay división de gracias; entonces habrá distinción de glorias. La unidad, tanto aquí como allí, consiste en una misma caridad» (Apol. a Guillermo de san Thierry, IV, 8: PL 182, 9033-9034).

PARTICIPEMOS EN NUESTRAS COMUNIDADES

Juntos en el Espiritu

Reunidos al igual que los apóstoles, pidamos que el Espíritu Santo nos bendiga con sus dones

Parroquia San Victor

Dirección: Darío Soto, 821, Villa Maestranza, San Bernardo

  • Jornada para Jovenes: Sábado 7 a las 15:30 hrs.
  • Jornada para Niños y Adultos: Sábado 7 a las 15:30 hrs. (Adultos traer una vela y Niños un cocavi)
  • Santa Misa: Vigilia Sábado 7 a las 20:30 hrs.




Parroquia San Ignacio

Dirección: Av. América, 015, San Bernardo

  • Exposición Santisimo Sacramento: Sábado 7 a las 18:00 hrs.
  • Santa Misa: Sábado 7 a las 19:00 hrs.
  • Reflexión y Canto en torno al fuego: Sábado 7 a las 20:00 hrs.




Parroquia San Vicente de Paul

Dirección: San Reinaldo, 13702, El Manzano, San Bernardo

  • Santa Misa: Vigilia: Sábado 7 a las 17:30 hrs.
  • Actividad: Sábado 7 a las 21:30 hrs. (Para Adultos y Jóvenes)




Iglesia Rectoral San Josemaria

Dirección: La Primavera, 03125, El Castillo ,La Pintana

  • Santa Misa: Sábado 7 a las 19:00 hrs.
  • Santa Misa: Domingo 8 a las 11:00 hrs.




Parroquia del Espíritu Santo

Dirección:Avenida Padre Hurtado, 12267, El Bosque

  • Santa Misa: Vigilia: Sábado 7 a las 20:00 hrs. con adoración al Santísimo, Predicación y Santa Misa.




Iglesia San Francisco de Paine

Dirección:Las Americas,Paine

  • Vigilia: Sábado 7 a las 21:30 hrs.
  • Santa Misa: Sábado 7 a las 23:55 hrs. Aproximadamente




Parroquia Nuestra Señora del Rosario

Dirección: Francisco Miranda, 0986, San Bernardo

  • Santa Misa: Vigilia: Sábado 7 a las 19:30 hrs. Vigilia y Santa Misa




Parroquia Santa Maria Magdalena

Dirección: Pasaje Las Nieves esquina Los Morros, San Bernardo

  • Jornada con Jóvenes y convivencia: Sábado 7 a las 17:00 hrs. (con convivencia)
  • Adoracion Eucarística: Sábado 7 a las 18:30 hrs. (y oraciones al espíritu Santo)
  • Santa Misa: Vigilia: Sábado 7 a las 19:30 hrs.




NOVENA POR LA UNCION DEL ESPIRITU SANTO

Preparemonos Juntos

Pidamos por una poderosa efusión del Espíritu Santo. Cristo murió en la Cruz para que nosotros seamos transformados por el Espíritu en hijos de Dios, participando de su santidad. Pero debemos desearlo, pedirlo y disponernos a recibirlo.

PRIMER DÍA (viernes)

¡Espíritu Santo! ¡Señor de Luz! ¡Danos, desde tu clara altura celestial, tu puro radiante esplendor! El Espíritu Santo Sólo una cosa es importante: la salvación eterna. Por lo tanto, sólo una cosa hay que temer: el pecado. El pecado es el resultado de la ignorancia, debilidad e indiferencia. El Espíritu Santo es el Espíritu de Luz, de Fuerza y de Amor. Con sus siete dones ilumina la mente, fortalece la voluntad, e inflama el corazón con el amor de Dios. Para asegurarnos la salvación debemos invocar al Divino Espíritu diariamente, porque "el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros" (Rom 8,26). Oración Omnipotente y eterno Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo, y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén. Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

SEGUNDO DÍA (Sábado)

¡Ven, Padre de los pobres. Ven, tesoros que sostienes. Ven, Luz de todo lo que vive! El don del Temor El don del Santo Temor de Dios nos llena con un soberano respeto por Dios, y nos hace que a nada temamos más que a ofenderlo por el pecado. Es un temor que se eleva, no desde el pensamiento del infierno, sino del sentimiento de reverencia y filial sumisión a nuestro Padre Celestial. Es el temor principio de sabiduría, que nos aparta de los placeres mundanos que podrían de algún modo separarnos de Dios. "Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan" (Ecl 2,17). Oración ¡Ven, Oh bendito Espíritu de Santo Temor, penetra en lo más íntimo de mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro para siempre, ayúdame a huir de todas las cosas que te puedan ofender y hazme merecedor ante los ojos puros de tu Divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, Dios en el mundo que no tiene fin. Amén. Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

TERCER DÍA (Domingo)

Tú, de todos los consoladores el mejor, visitando el corazón turbado, da la gracia de la placentera paz. El don de Piedad El don de Piedad suscita en nuestros corazones una filial afección por Dios como nuestro amorosísimo Padre. Nos inspira, por amor a Él, a amar y respetar a las personas y cosas a Él consagradas, así como aquellos que están envestidos con su autoridad, su Santísima Madre y los Santos, la Iglesia y su cabeza visible, nuestros padres y superiores, nuestro país y sus gobernantes. Quien está lleno del don de Piedad no encuentra la práctica de la religión como deber pesado sino como deleitante servicio. Donde hay amor no hay trabajo. Oración Ven, Oh Bendito Espíritu de Piedad, toma posesión de mi corazón. Enciende dentro mío tal amor por Dios que encuentre satisfacción sólo en su servicio, y por amor a Él me someta amorosamente a toda legítima autoridad. Amén. Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

CUARTO DÍA (Lunes)

Tú, en la fatiga dulce alivio, refresco placentero en el calor, solaz en medio de la miseria. El don de Fortaleza Por el don de Fortaleza el alma se fortalece ante el miedo natural y soporta hasta el final el desempeño de una obligación. La fortaleza le imparte a la voluntad un impulso y energía que la mueve a llevar a cabo, sin dudarlo, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros, a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento martirio de la tribulación aún de toda una vida. "El que persevere hasta el fin, ese se salvará"(Mt 24,13). Oración Ven, Oh Espíritu de Fortaleza, alza mi alma en tiempo de turbación y adversidad, sostiene mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea yo confundido y me separe de Ti, Oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloriaz

QUINTO DÍA (Martes)

¡Luz inmortal! ¡Divina Luz! ¡Visita estos corazones tuyos y llena nuestro más íntimo ser! El don del Conocimiento El don del Conocimiento permite al alma darle a las cosas creadas su verdadero valor en su relación con Dios. El conocimiento desenmascara la simulación de las creaturas, revela su vacuidad y hace notar sus verdaderos propósitos como instrumentos al servicio de Dios. Nos muestra el cuidado amoroso de Dios aún en la adversidad, y nos lleva a glorificarlo en cada circunstancia de la vida. Guiados por su luz damos prioridad a las cosas que deben tenerla y apreciamos la amistad de Dios por encima de todo. "El conocimiento es fuente de vida para aquel que lo posee" (Prov 16,22). Oración Ven, Oh Bendito Espíritu de Conocimiento, y concédeme que pueda percibir la voluntad del Padre; muéstrame la nulidad de las cosas de la tierra, que tenga idea de su vanidad y las use sólo para tu gloria y mi propia salvación, siempre por encima de ellas mirándote a Ti y tus premios eternos. Amén. Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

SEXTO DÍA (Miercoles)

Si tu apartas tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre, todo lo que es bueno se volverá enfermo. El don del Entendimiento El Entendimiento, como don del Santo Espíritu, nos ayuda a aferrar el significado de las verdades de nuestra santa religión. Por la fe las conocemos, pero por el entendimiento aprendemos a apreciarlas y a apetecerlas. Nos permite penetrar el profundo significado de las verdades reveladas y, a través de ellas, avivar la novedad de la vida. Nuestra fe deja de ser estéril e inactiva e inspira un modo de vida que da elocuente testimonio de la fe que hay en nosotros. Comenzamos a "caminar dignos de Dios en todas las cosas complaciendo y creciendo en el conocimiento de Dios". Oración Ven, Oh Espíritu de Entendimiento, e ilumina nuestras mentes, que podamos conocer y creer en todos los misterios de la salvación, y que por fin podamos merecer ver la eterna luz en la Luz, y en la luz de la gloria tener una clara visión de Ti y del Padre y del Hijo. Amén. Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

SÉPTIMO DÍA (Jueves)

Sana nuestras heridas, renueva nuestra fuerza. En nuestra aridez derrama tu rocío. Lava las manchas de la culpa. El don de Consejo El don de Consejo dota al alma de prudencia sobrenatural, permitiéndole juzgar con prontitud y correctamente qué debe hacer, especialmente en circunstancias difíciles. El Consejo aplica los principios dados por el Conocimiento y el Entendimiento a los innumerables casos concretos que confrontamos en el curso de nuestras diarias obligaciones en tanto padres, docentes, servidores públicos y ciudadanos cristianos. El Consejo es sentido común sobrenatural, un tesoro invalorable en el tema de la salvación. "Y por encima de todo esto, suplica al Altísimo para que enderece tu camino en la verdad" (Ecl 37,15). Oración Ven, Oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos para que siempre haga tu Santa Voluntad. Inclina mi corazón a aquello que es bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de tus Mandamientos a la meta de la vida eterna que yo anhelo. Amén. Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

OCTAVO DÍA (Viernes)

Dobla la voluntad y el corazón obstinado, funde lo que está helado, calienta lo que está frío. Guía los pasos que se han desviado! El don de Sabiduría Abarcando a todos los otros dones, como la caridad abraza a todas las otras virtudes, la Sabiduría es el más perfecto de los dones. De la Sabiduría está escrito: "todo lo bueno vino a mí con Ella, y riquezas innumerables me llegaron a través de sus manos". Es el don de la Sabiduría el que fortalece nuestra fe, fortifica la esperanza, perfecciona la caridad y promueve la práctica de la virtud en el más alto grado. La Sabiduría ilumina la mente para discernir y apreciar las cosas de Dios, ante las cuales los gozos de la tierra pierden su sabor, mientras la Cruz de Cristo produce una divina dulzura, de acuerdo a las palabras del Salvador: "Toma tu cruz y sígueme, porque mi yugo es dulce y mi carga ligera". Oración Ven, Oh Espíritu de Sabiduría y revela a mi alma los misterios de las cosas celestiales, su enorme grandeza, poder y belleza. Enséñame a amarlas sobre todo y por encima de todos los gozos pasajeros y las satisfacciones de la tierra. Ayúdame a conseguirlas y a poseerlas para siempre. Amén. Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria



DÍA NOVENO

Comenzar con las oraciones preparatorias para todos los días. ¡Oh Espíritu Santo! Caridad esencial que, difundida en los corazones humanos, los divinizáis comunicándoles todas las divinas gracias que se incluyen en nuestros siete dones, y comprenden cuanto necesita la vida espiritual, propia de cada uno, y la que deseáis se comunique a todos los hombres: difundidlos, ¡oh Caridad santísima! en mi corazón tan pobre de vuestros siete dones, y que con ellos publique vuestras grandezas. ¡Oh Dios misericordioso! Vos, que antiguamente llenasteis en este dichoso día los pechos apostólicos de vuestra gracia, llenad los nuestros de vuestros divinos carismas, concedednos tranquilos tiempos, confirmad las gracias que os hemos pedido en esta Novena, si son para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas. Amén. Después de esta oración, en lugar de la antífona, verso, respuesta y oración de todos los días, se dirán las siguientes:



Antífona para el DÍA NOVENO

Hoy se completaron los días de Pentecostés, aleluya; hoy se reproducen los felices gozos, cuando el Espíritu Consolador bajó sobre sus Apóstoles, aleluya; hoy, rayando el resplandor del divino fuego, reposó el Espíritu Santo en forma de lenguas sobre ellos, aleluya; hoy les hace fecundos en palabras, les inflama de su amor y les llena de sus innumerables carismas, aleluya, aleluya. V. Fueron todos llenos del Espíritu Santo, aleluya. R. Y comenzaron a hablar en varias lenguas, aleluya. Oración Oh Dios, que habéis instruido en este día los Corazones de los fieles con la ilustración del Espíritu Santo, dadme el sentir rectamente con este mismo Espíritu, y gozar siempre de su consolación. Por Jesucristo Señor nuestro, tu Hijo, que vive contigo y reina en la unidad del mismo Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

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